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El cortacésped

A raíz de la gran difusión que han experimentado los jardines de carácter familiar, y junto con ellos los céspedes y praderas, en las últimas décadas ha evolucionado también con rapidez la maquinaria destinada a facilitar los trabajos más pesados y ordinarios que se realizan en ellos. En el caso concreto del cuidado y entretenimiento de superficies cespitosas, el desarrollo ha sido espectacular debido a la mayor demanda que efectuaron los diferentes organismos públicos para la conservación de parques, jardines y otras zonas verdes de uso masivo.
CortacéspedEl resultado de ambas necesidades, pública y privada, en el mantenimiento de praderas y céspedes se traduce en una amplísima gama de maquinaria que se adapta a cada uno de los casos y que es capaz de dar respuesta a toda una serie de tipos y tamaños de jardines. La vieja imagen del aficionado jardinero que, con evidente esfuerzo, siega su pradera con una de esas maquinitas de cilindro que carecen de propulsión mecánica es cada vez más infrecuente, sobre todo en céspedes de cierto tamaño, aunque siga siendo un buen método para pequeñas superficies, pues, además de resultar barato, consigue un acabado muy digno.

TAMAÑO Y CALIDAD

La proporción entre el tamaño de la segadora y el espacio a trabajar es la primera consideración que debemos de tener en cuenta. Existen pequeñas maquinitas alimentadas eléctricamente que están indicadas para trabajar superficies reducidas de césped como las que poseen muchas casas adosadas. A partir de unos 25 m.2 de prado hay que pensar en una máquina de motor de explosión. Si se trata de jardines más bien llanos no es necesario que sea autopropulsada -es decir, que ruede por sí mismaaya que esta capacidad incrementa el precio y el consumo de combustible.
Pensada para áreas poco extensas pero de pronunciada pendiente se comercializa un tipo de segadora sin ruedas y de fácil manejo. Está sustentada sobre un colchón de aire producido por la fuerza de su motor y que le hace desplazarse con una suavidad asombrosa.
En áreas mayores (a partir de 200 ó 250 m2) se impone recurrir a una máquina que sea autopropulsada y que además incorpore una buena bolsa de recogida de la hierba segada. Dependiendo de si el prado es suficientemente amplio o, por el contrario, está lleno de recovecos, curvas u obstáculos, se optará por un mayor o menor ancho de corte, cuestión que viene especificada con claridad en cada modelo. En estas máquinas también se suelen incluir mecanismos que regulan la altura del corte y que resultan muy prácticos en jardines de cierta extensión.
Para segar praderas de amplia superficie se fabrican los llamados tractores de siega, en los cuales el operador va sentado y que cuentan con un "patín" inferior provisto de varias cuchillas que realizan su trabajo en calles anchas, reduciendo considerablemente el número de pasadas.
El "patín" donde se alojan las cuchillas está pensado para poder ser manipulado (cambios de cuchilla, limpieza, etc.) de forma independiente. Estas máquinas incorporan grandes bolsas de recogida de hierba que evitan tener que detener el trabajo cada poco tiempo para descargar.
Una cuestión mecánica a considerar por el posible comprador es el tipo de motor, que puede ser de dos o cuatro tiempos. Las de dos tiempos consumen aceite mezclado con el combustible, mientras que las de cuatro tienen un cárter independiente en el que se aloja esta sustancia lubricante. Las del segundo tipo no deben ser adquiridas para segar superficies con cierto grado de pendiente porque el nivel de aceite variaría haciendo peligrar la integridad del motor.
En todo caso, a la hora de plantearse la adquisición de un cortacéspedes, hay que considerar con detenimiento la calidad de lo que nos ofrecen. Existen multitud de marcas de prestigio que garantizan un funcionamiento correcto y una provisión fiable de piezas de repuesto, indispensables en cualquier avería eventual.
La calidad de una marca reconocida, de las muchas presentes en el mercado, no es comparable a la de otras máquinas disponibles quizá a precios inferiores pero que a la larga dan peores resultados, siendo a veces imposible su reparación. Conviene, pues, asesorarse bien y obtener garantías en cuanto a los servicios de reparación y sustitución de piezas que cada fabricante pueda ofrecer.

RECOMENDACIONES DE UTILIZACIÓN Y MANTENIMIENTO

  • Antes de encender una máquina, hay que cerciorarse de que tiene combustible, que éste es el indicado para ella -mezcla o gasolina sola-, del nivel de aceite -en los casos en que posea cárter independiente- y del correcto estado y posición de la cuchilla.
  • Una de las causas más frecuentes de fallo en el arranque es el mal funcionamiento de la bujía. Revísela cuando el cortacéspedes no se ponga en marcha después de algunos tirones.
  • El estado de las cuchillas es fundamental para realizar un buen trabajo sobre el césped. Deben estar afiladas pero sin que haga falta que corten como un cuchillo, es decir, manteniendo el borde de corte recto y sin zonas romas. No pueden tener deformaciones importantes por causa de los golpes y sus alerones -las dobleces que sirven para empujar la hierba cortada hacia el exterior o al saco de recogida- han de estar íntegros y en su correcta posición.
  • Las máquinas de alimentación eléctrica han de usarse con precaución, cuidando de no interceptar el cable que podría ser seccionado por la cuchilla en un despiste. Aunque vienen aisladas, no se deben utilizar cuando el prado está húmedo ni mucho menos mojado .
  • Una meticulosa limpieza de la parte baja de la carcasa -hueco donde se aloja la cuchilla- y de la tobera y conducto de expulsión de la hierba cortada es obligada después de cada uso. Para cualquier manipulación en esta zona hay que retirar siempre la "pipa" de la bujía.
  • Cuando una máquina se encuentra en funcionamiento debe evitarse cualquier manipulación en ella, en especial las que se realizan en la parte baja; sobre todo se ha de evitar introducir las manos o las puntas de los pies en esta zona. Nunca se abandonará una máquina encendida sobre el césped.
  • Se deben comprobar de cuando en cuando el estado de los diferentes elementos mecánicos: cables de acelerador y embrague, tuercas, tornillos que estén a la vista, cable y unión de la "pipa" de bujía, limpieza del filtro del aire, estado del carburador, etc.
  • Por último, cabe recomendar que no se tenga durante todo un invierno parada una máquina de motor de explosión. Es bueno encenderla al menos unos minutos cada 15 días con el fin de que los distintos mecanismos no se queden anquilosados.


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jaimerubio

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