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FICUS - Podas

Poda de mantenimiento | Poda de formación | Poda de rejuvenecimiento

Cuando hemos adquirido un Ficus, lo hemos hecho con un aspecto determinado. Si es de porte arbustivo, simplemente debemos ir podando aquellas ramitas que se “salen”, por decirlo de alguna manera, de forma excesiva.

Si lo hemos adquirido de una forma trabajada como tipo “arbolito”, deberemos ir sometiéndolo a podas más periódicas para mantener su forma o aspecto original. Esta poda se llama de formación.

En todos los casos, lo normal es realizarlas durante la primavera y verano ya que es durante este periodo en el que mantiene su máxima vitalidad. En otoño no es recomendable ya que la planta requiere crear reservas para pasar el invierno y con la poda le estaríamos mermando de ellas. Y en invierno, el crecimiento es prácticamente nulo.

El corte de las ramitas, debe realizarse con una tijeras de podar bien afinadas para que los cortes sean limpios, sin llegar al no deseado “mascado” en el corte.

La zona del corte es sobre un centímetro por encima de una de las hojas elegidas. Si se deja más tallo se afea la estética de la planta. Si se arrima más el corte a la hoja, podemos dañar la yema de brotación.

La sabia que desprende tras el corte es lechosa y se llama Látex. Esta se solidifica rápidamente cicatrizando el corte.

Un Ficus bien cuidado, mantiene un ritmo de desarrollo constante, si bien es cierto que en determinadas épocas del año, este crecimiento es más vistoso y espectacular.

Por lo general, si la planta se encuentra sana y bien fertilizada, las épocas de calor son en las que los Ficus experimentan este crecimiento más notable. Durante el resto del año, vegetan muy lentamente e incluso, cuando las temperaturas son más bajas, la planta entra en un reposo vegetativo sin perder las hojas.

En España, en las zonas más de calidad como son el sur y toda la zona mediterránea, los Ficus suelen vegetar todo el año y con mayor plenitud durante las estaciones de primavera, verano y otoño. En las zonas como las del interior y norte de España, este crecimiento se suele centrar principalmente desde mediados de primavera a principios de otoño. En todos los casos, los Ficus, una vez en el hogar, siguen su curso de la vida y necesitarán de unos cuidados con respecto a la poda para mantenerlos dentro de unas formas y aspectos ornamentales deseados.

Hay que tener siempre en cuenta que estas plantas, sin nuestros cuidados en cuanto a las podas podrán vivir perfectamente. El hecho de realizarlas sólo tienen como misión conseguir o mantener los aspectos estéticos ornamentales preestablecidos según los gustos particulares de sus propietarios.

Centrándonos ya en la poda, ésta puede ser básicamente de tres tipos: de mantenimiento, de formación y de rejuvenecimiento.

Poda de mantenimiento:

Se trata de una técnica de poda básica. El objetivo es ir realizando pequeñas podas y muy suaves de forma que la planta, en su crecimiento natural, no se aleje excesivamente del tamaño y forma que deseemos mantener. Estas podas consisten en coger unas tijeras de podar bien afiladas e ir cortando aquellas ramitas que observamos que se alejan más de lo deseado de la forma querida.

Estas podas son como muestra la imagen, siempre por encima de la segunda o tercera hoja de la rama a podar. Con ello, también conseguiremos que la planta vaya brotando en mayor cantidad y la planta adquiera un aspecto más frondoso.

En cuanto al momento de la poda, esta puede ser en cualquier época del año, aunque preferiblemente los meses del año con climatología más calurosa de cara a favorecer la posterior brotación.

Los cortes deben ser limpios, evitando un mal corte que produzca el indeseado efecto de «mascado». De ser así, solo tenemos que afilar o cambiar de tijeras. En cuanto la lugar exacto de corte, este debe ser a medio centímetro por arriba de la ultima hoja que deseamos respetar.

Todos estos consejos van referidos principalmente al grupo de los Ficus benjamina. En cuanto a los Ficus elástica, lo normal es que se dejen crecer y cuando adquieran un tamaño elevado se transplante o traslade de ubicación, y en caso de necesitar una poda, ésta ya suele ser del tipo formación o rejuvenecimiento.

Poda de formación:

Se puede dar el caso de que el Ficus haya crecido más de lo deseado sin haber actuado a tiempo o simplemente queramos transformar su aspecto a otro estilo o forma ornamental. En tales casos acudiremos a la técnica denominada poda de formación. Se trata de unas formas de podas más severas y «decididas».

Comenzaremos visualizando el Ficus y dibujando su aspecto o silueta actual en una hoja de papel. Al lado mismo, dibujaremos el nuevo estilo que deseamos que tenga y a partir de ahí, procederemos a ir podando y cortando ramas para acercarnos al máximo al nuevo diseño. Si el cambio es muy brusco, podemos abordar este paso en dos e incluso tres y cuatro veces.

No debemos someter a la planta a una pérdida muy fuerte de hojas de una sola vez. Así podaremos un porcentaje, dejamos unos meses para que la planta se recupere, podamos otro porcentaje, dejamos que se vuelva a recuperar y así hasta que lleguemos a cumplir el objetivo fijado.

En este sistema de poda tenemos dos modalidades. La eliminación de una rama completamente, con lo que el corte debe realizarse lo más cercano posible al nacimiento de esta. Y la poda de la rama para disminuir su tamaño e incluso favorecer su brotación (según dibujos).

 

 

También en este caso, la información dada es para el grupo de Ficus benjamina. Para los Ficus elástica, dado su menor número de hojas y tallos, las podas suelen ir dirigidas por lo general a disminuir el tamaño de planta.

Poda de rejuvenecimiento:

Con el tiempo, y estamos hablando de años, los Ficus van «cargándose» de ramas más gruesas de lo deseado y en mayor cantidad de lo aconsejable. Digamos que se van convirtiendo en adultos y por lo tanto en árboles con todas su consecuencias. En estos casos podemos recurrir a las podas de rejuvenecimiento para intentar recuperar el aspecto ornametal de aquel Ficus que compramos en su día.

Para ello, y aprovechando el comienzo de la época cálida del año, incluso cuando la planta comienza su brotación más fuerte, procederemos a podar de forma «atrevida» la planta para eliminar leña muy vieja y favorecer nuevas brotaciones desde el interior de la planta (ver dibujos).

 

Debemos actuar sobre aquellas partes de la planta que se observe que con las podas sucesivas se han creado concentraciones de madera muy grandes y que se encuentran fuertemente rebrotadas.

Tras esta poda, la planta comenzará de nuevo su brotación y pasaremos a realizar en próximas ocasiones solo podas de mantenimiento. Las de rejuvenecimiento sólo se realizan de muy tarde en tarde.

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Fuente: http://www.tarjeplanta.com/poda.html

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