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FICUS - Trasplante de los Ficus

Transplante a una maceta más decorativa

Transplante a una maceta mayor

Transplante directo al jardín

 

Conforme va creciendo la planta, se debe ir transplantado a una maceta mayor para adecuar la parte radicular a la parte del follaje.

El trabajo de transplante puede realizarse desde cada año a cada dos o tres años, según el vigor de la planta y tipo de ésta.

Para ello, el recipiente elegido debe ser sólo un poco superior al que ya posee. Como referencia podemos tomar que la maceta actual quepa en el interior de la nueva, sobrando entre dos y cuatro dedos alrededor entre las dos macetas.

Así conseguiremos que las raíces nuevas aprovechen al máximo el nuevo sustrato durante el tiempo que va a permanecer en esta nueva maceta.

Las fechas más indicadas para el transplante es durante las fechas de primavera y verano, cuando la planta está en un ambiente de buena temperatura.

En cuanto el sustrato ideal, este se puede encontrar en los centros especializados, funcionando perfectamente un “sustrato universal” o “sustrato especial plantas de interior”.

Tras adquirir un ejemplar de Ficus Benjamina, F. Elástica, etc. en nuestra tienda especializada, lo primero que hacemos es ubicarlo en el lugar donde teníamos previsto disfrutar de su elegancia ornamental. A partir de ese mismo instante, este ficus pasa a formar parte del hogar y como ser vivo que es... de nosotros mismos al igual que sucede con un animal de compañía.

Si se ha adquirido con la identificación Tarjeplanta, el Ficus puede permanecer en su maceta durante varios meses sin necesidad de un cambio urgente, ya que éste se comercializa en el momento ideal para ser disfrutado sin necesidad de precauciones especiales salvo los riegos y abonados oportunos. Pero por su vigorosa naturaleza, a los pocos meses quizá nos «pida» un cambio de maceta donde pueda continuar creciendo. Debemos saber que tanto sus raíces como su parte foliar, deben ir desarollándose de manera proporcionada.

A partir de aquí existen principalmente dos opciones. La primera transplantarlo al jardín de la casa (plantarlo al exterior) y la segunda pasarlo otra maceta mayor con el fin de que tenga más sustrato donde desarrollar sus raíces. También se puede dar el caso de que queramos transplantarlo simplemente a otra maceta más decorativa. Para cada uno de estos casos y sus posibles variantes, pasamos a describir las distintas metodologías a seguir.

Transplante a una maceta más decorativa

Si el Ficus no necesita otra maceta mayor, sino que lo único que pretendendemos es cambiarsela sólo por un motivo estético, podemos elegir la nueva maceta deseada pero de un tamaño ligeramente mayor al que posee, para introducir simplemente la que lleva en el interior de esta nueva. Ligeramente mayor para evitar por una parte que la planta quede suelta en el interior de la nueva maceta, y por otra que el Ficus no quede excesivamente introducido en la nueva maceta y favorecer así la aireación a nivel de tierra y evitar posibles caídas de hojas locales por causa de una falta de ventilación.

La nueva maceta debe tener agujeros de drenaje para evitar que la acumulación de agua tras los riegos provoque una pudrición de las raíces. Si no los tuviese debe eliminar el exceso de agua acumulada en la base cuando esta se produzca, simplemente vaciandola pasados unos minutos después de cada riego.

Si lo que se deseamos es cambiar a una maceta sin conservar la que el Ficus posee, en este caso deberemos adquirir la nueva maceta o jardinera de un tamaño algo mayor. El mínimo recomendable es el que colocando la antigua en el interior de la nueva, queden de tres a cinco centímetros de holgura entre ambas. En este caso, deberemos adquirir un sustrato especial para «plantas de interior» que se comercializa normalmente en los centros especializados. Como necesitamos poco sustrato ya que no hay mucho espacio entre el volumen de cepellón del Ficus y el volumen de la nueva maceta, podemos recurrir a la compra de envases de sustratos pequeños o medios.

En cuanto a la metodología a seguir es la misma que en el caso del transplante normal. Eso sí, es importante asegurarse de que la nueva maceta posea los pertinentes orificios de drenaje en el caso de no tratarse de una hidrojardinera.

Transplante a una maceta mayor

Cuando tengamos el Ficus ya varios meses en casa y consideremos oportuno realizar un cambio de maceta o jardinera para favorecer su desarrollo vegetativo, sólo necesitaremos la nueva maceta o hidrojardinera y un saco de sustrato comercial del tipo «plantas de interior» ( el Ficus también puede responder muy bien con un sustrato especial de «plantas de exterior», pero dentro del hogar es recomendable el primero, ya que con éste evitamos la frecuencia de los riegos).

Es mejor proceder al transplante de maceta al comienzo de la primavera. Por lo general, durante el invierno, el Ficus suele mantenerse en reposo vegetativo y agradecerá tierra nueva a principios de primavera, cuando comience a echar nuevas hojas y por lo tanto a emitir nuevas raíces para alimentarse bien. Por lo que marzo y abril pueden considerarse los mejores meses para el transplante.

También puede realizarse en plena primavera o incluso a lo largo de todo el verano. Sin embargo es contraproducente realizarlo a final del otoño y menos aún en pleno invierno ya que la planta baja su actividad vegetativa al máximo y cuanto menos «lo molestemos» mejor.

La metodología de transplante es la siguiente: Como norma, la nueva maceta no debe ser excesivamente mayor que la que tiene. Esta nueva maceta debe poseer los agujeros de drenaje descubiertos, salvo en el caso de que se trate de una hidrojardinera, que en cuyo caso, este aspecto carece de sentido.

Primero cogemos la nueva maceta y le introducimos una pequeña capa del nuevo sustrato. Esta capa debe tener un espesor de tal forma que al colocar el Ficus dentro, el nuevo nivel de la superficie del sustrato en la nueva maceta, debe ser igual al que tenia en la anterior. El Ficus no debe estar más enterrado que antes y en caso de estarlo, no más de dos o tres centímetros.

Puesta la base del nuevo sustrato, colocamos el Ficus en el medio sin su maceta que se ha de retirar con cuidado para no dañar las raíces. Centrado el cepellón en la nueva maceta, incorporamos el sustrato por los lados de forma uniforme, ayudándonos con las manos si es necesario para que este penetre entre las paredes del cepellón y la de la nueva maceta. Debemos evitar en lo posible forzar la entrada de sustrato ya que este debe quedar más bien esponjoso para que las raíces encuentren humedad y también aire.

Tras el transplante, procederemos al riego para que todo el sustrato se humedezca por igual. Como el nuevo ya va enriquecido con fertilizantes, no debemos comenzar los abonados hasta pasados por lo menos 30 días.

Si tras varios riegos apreciamos que el nivel del nuevo sustrato ha bajado ligeramente, podemos añadir un poco más mismo.

Transplante directo al jardín

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, tanto el Ficus Benjamina como el Ficus Elástica, pueden crecer perfectamente al exterior siempre y cuando las condiciones climáticas donde se encuentre sean benignas. Nos referimos principalmente a un clima que goce de inviernos suaves en el que las temperaturas, sobre todo las nocturnas, no se establezcan por debajo de los diez grados centígrados.

Cuando queramos disfrutar de un Ficus al exterior, dispondremos siempre de dos opciones, tenerlo enmacetado en un lugar apropiado en la terraza o jardín, o plantarlo en el suelo, con lo que se comportará como un árbol tal y como lo solemos entender.

En el primer caso, la metodología a seguir es la misma que la empleada en el caso del transplante a una maceta mayor. La diferencia en este caso es que la maceta a utilizar en el transplante corresponde por lo general a tamaños mayores de los habituales. En el caso de que la exposición sea a pleno sol, son recomendable los macetones de barro o de plásticos de buena capa y preparados tanto para soportar el desgaste del sol, como para proteger a las raíces del calor excesivo que produce el sol al incidir de forma fuerte y polongada sobre las paredes de dichos recipientes.

El motivo para elegir un tamaño mayor, corresponde a obtener una mejor estabilidad como respuesta a posibles vientos y a proporcionarle al Ficus una mayor cantidad de sustrato para que disponga de más reserva de agua y volumen donde desarrollar su sistema de raíces.

En cuanto al segundo caso, la metodología a utilizar es muy distinta. Lo primero será elegir el lugar en el jardín donde deseemos que esté. En este caso tendremos en cuenta que el Ficus se desarrollará en el tiempo notablemente y tendremos que tener presente que exista el adecuado espacio entre este lugar de plantación y la casa, piscina, etc. Para el caso del Ficus benjamina podemos tener presente que su altura en el tiempo se estabilizará sobre los 4 ó 5 metros de altura y unos 3 ó 4 metros de diámetro.

También tenemos que tener en cuenta el que la zona sea una de las más iluminadas de forma natural y a ser posible de las más cálidas. Recordemos que son plantas que prefieren temperaturas y ambientes agradables.

En el caso del Ficus benjamina no tanto, pero en el del Ficus Elástica, debemos tener la precaución de elegir lugares que lo resguarden de posibles vientos fuertes ya que sus ramas no suelen muy robustas (leñosas) y vientos fuertes pueden romperlas con facilidad. Más aún cuanto más grandes son, dejando a la planta en un estado ornamental nada deseable. También cabe destacar que con el tiempo, ella misma tiene la capacidad de restablecer su aspecto estético.

Elegido el lugar, realizaremos un hoyo de dimensiones algo mayores al tamaño que requeriríamos en el caso de una maceta de transplante. Si es el doble no habrá ningún problema e incluso es deseable. A la tierra desalojada le añadiremos un porcentaje del orden del 10 al 30% de sustrato preparado comercial, este caso de «tierra de exterior», para mezclarla. El porcentaje aportado variará en función de la calidad de la tierra del jardín, siendo mayor la tierra aportada en función de la peor calidad de la tierra original.

Una vez hecho el agujero de la plantación, recomendamos llenarlo de agua para que esta humedezca la mayor zona posible alrededor del hoyo. Una vez desaparecida el agua, procedemos a la incorporación de una capa de la tierra ya mezclada en la base del agujero. Esta capa debe ser tan gruesa como para que una vez dejada la planta en su interior, el nivel de la maceta original quede a unos 3 ó 5 centímetros por debajo del nuevo nivel que va a tener. Ya incorporada esta capa de tierra, se retirará la maceta original del Ficus y se introduce este en el interior del hoyo, procurando que quede lo más céntrica posible. A partir de aquí, se rellenará con el resto de la tierra mezclada los laterales hasta que la planta quede completamente fijada al terreno, sin apretar excesivamente la tierra de alrededor del cepellón original.

Tras la plantación y nivelado con la mezcla de tierra el nivel que ahora posee el terreno, se puede pasar a realizar un pequeño montículo de tierra alrededor de la base de la planta para favorecer que el agua de riego que echemos se concentre en esta zona. Así realizaremos un par de riegos consecutivos tras la plantación y a partir de aquí tantos como las otras plantas del jardín lo necesiten.

En cuanto a las fechas de plantación, estas también guardan relación con los casos anteriores; desde finales de invierno como muy pronto hasta principios de otoño como muy tarde. Es importante saber que estos Ficus pueden tardar un año en trasmitir su verdadero vigor. Es muy normal que el primer año no crezcan mucho, y en cambio, a partir del segundo, muestran un crecimiento y vigor que nos hará sentirnos satisfechos de nuestro trabajo.

También es importante saber que el vigor y por lo tanto crecimiento del Ficus, siempre puede ser controlado mediante podas denominadas de formación que son tratadas en otro capítulo especifico.

tarjeplanta@cuervoblanco.com

© 2000/2001 tarjeplanta.com

Fuente: http://www.tarjeplanta.com/transplante.html

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