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BULBOSAS - Capítulo 1 : Introducción

  1. Introducción 
  2. Historia de las bulbosas
  3. El ciclo vegetativo
  4. Utilización
  5. Cultivo
  6. Plantación
  7. Riego
  8. Protección durante el invierno
  9. Multiplicación

Las plantas han resuelto de forma muy dispar el problema de la supervivencia durante las épocas adversas, como son los inviernos fríos y los veranos excesivamente cálidos y secos. Las especies anuales por lo general recurren a las semillas, que pueden sobrevivir desde unos pocos días hasta muchos años y, en ciertos casos, hasta decenios o incluso siglos.

Otras plantas, denominadas bulbosas, cuentan con órganos de reserva subterráneos, como bulbos, tubérculos, cormos, rizomas y raíces tuberosas, merced a los cuales resultan muy adecuadas para el cultivo. Los bulbos, tubérculos, cormos, rizomas y las raices tuberosas pueden permanecer en reposo varios meses al año. Por lo tanto, pueden extraerse de la tierra para ser transplantados o almacenados durante largos períodos. Además, la existencia de una reserva de sustancias nutritivas comporta una serie de ventajas: mayor resistencia, al menos durante las primeras fases del desarrollo, y por consiguiente más facilidades para el cultivo, capacidad para soportar distintas condiciones climáticas y para florecer en interior durante el invierno, si se someten a tratamientos adecuados. Las plantas bulbosas se cultivan desde hace siglos y los floricultores han seleccionado un número infinito de variedades e híbridos, a partir de especies silvestres.

Se han estudiado con interés las condiciones ambientales que permitieron, en la naturaleza, la evolución de las plantas bulbosas y se ha puesto de manifiesto que las adaptaciones y las estrategias de estas especies pueden satisfacer exigencias ecológicas muy diversas. Numerosos tulipanes de ori­gen asiático, por ejemplo, están adaptados a un clima continental extremado, con breves aguaceros primaverales y veranos secos y tórridos: algunas frítilarias, por el contrario, viven en terrenos pantanosos. Existen, por otra parte, muchas especies de sotobosque, como algunos crocus, la escila y el diente de perro que, gracias a sus reservas alimenticias, crecen muy rápido y cumplen su ciclo reproductivo al comienzo de la primavera, antes de que las hojas de los árboles se hayan desarrollado y les quiten el calor y, sobre todo, la luz del sol.

Entre los distintos órganos de reserva que pueden presentar las plantas bulbosas existen diferencias considerables, tanto a nivel funcional como en el plano estructural.

·     Los bulbos son una suerte de plantas en miniatura constituidas por un tallo cónico muy corto de tejido coriáceo, sobre el que se inserta una yema protegida por hojas modificadas, carnosas o blancas, denominadas escae­mas, que contienen sustancias nutritivas de reserva como almidón, azúcares y algunas proteínas. Del tallo parten pequeñas raíces adventicias. En muchos casos, los bulbos están protegidos y recubiertos por hojas secas especiales que forman la denominada túnica. Con algunas excepciones lej. Cardiocrí­numí, los bulbos son perennes y renuevan cada año el alimento que almace­nan en las escamas. Como bulbos típicos pueden citarse las cebollas (Allium cepa).

·     Los tubérculos son tallos subterráneos engrosados y modificados para asumir la función de órgano de reserva. Están recubiertos por una epidermis coriácea y se hallan constituidos en su interior casi exclusivamente por sustancias nutritivas. En su superficie están presentes los brotes latentes Ibotones u ojosí, de los que, llegado el momento, se originan los renuevos de la planta. Un tubérculo típico es la patata (Solanum tuberosum).

·     Los cormos son en apariencia semejantes a los tubérculos, aunque están constituidos en una proporción mucho mayor por tejidos del tallo. Mientras que en los bulbos son hojas transformadas las que adoptan la función de reserva, en los cormos las hojas son delgadas y mucho más pequeñas y las sustancias de reserva de encuentran acumuladas en el tallo carnoso, de cuya base nacen las raíces. En la parte superior, protegidas por hojas modificadas, se encuentran una o dos yemas a partir de las cuales se formarán las nuevas plantas. A diferencia de los bulbos. los cormos agotan en cada ciclo vegetativo sus propias sustancias de reserva transformándose en discos secos, y se renuevan completamente. Algunas plantas que poseen cormos son, por ejemplo, los gladiolos, los crocus y los ciclámenes.

· Los rizomas son tallos subterráneos transformados que se desarrollan horizontalmente originando en la parte superior hojas y tallos florales, mien­tras que en la parte inferior se forman las raíces. Están provistos de rizoma, por ejemplo, las anémonas y los lirios de valle.

· Las raíces tuberosas son auténticas raíces transformadas en órganos de reserva e incapaces de desempeñar su función sorbente primitiva, la cual llevan a cabo otras raíces nutricias de apariencia normal. Las yemas, por lo general, se localizan sobre el cuello o en la base del tallo. Tienen raíz tuberosa, por ejemplo, las dalias y los ranunculos.



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18/06/2008 08:09 - jaimerubio
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