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Las Orquídeas

  1. Introducción
    • Qué son las orquídeas
    • Un poco de historia

  2. El cultivo en casa
    • Iluminación
    • Aireación
    • Humedad
    • Temperatura
    • Sustrato
    • Riego
    • Abono
    • Poda
    • Trasplante
    • Enfermedades
    • Las más fáciles
  3. Mentiras y verdades sobre las orquídeas

 

Introducción

¿ Qué son las orquídeas ?

No resulta fácil describir con pocas palabras el maravilloso mundo de las orquídeas, puesto que constituyen la más amplia de las familias del reino vegetal, con más de 30.000 especies conocidas. En estado salvaje se encuentran por todo el planeta y en todo los climas excepto en los Polos y en los desiertos. Encontramos orquídeas terrestres, algunas litófitas (crecen sobre rocas) pero la mayoría son epífitas, es decir, crecen sobre los tallos de otras plantas o sobre las ramas de los árboles, lo que les permite alcanzar mejor la luz en los frondosos bosques tropicales. No son parásitos, puesto que han desarrollado su propio sistema de alimentación por medio de raíces aéreas, en las que se deposita materia orgánica y pequeños elementos del aire y del agua de lluvia.

La belleza de sus flores contrasta con su simplicidad. La flor de la orquídea tiene tres sépalos y tres pétalos. Los dos pétalos superiores son idénticos, pero el inferior, el labelo, se ha transformado en la estructura más llamativa de la flor, con sus propios colores, formas y tamaños que pueden ser muy diferentes en función de la especie de que se trate.

La mayoría de las orquídeas siguen dos patrones de crecimiento:

  • Crecimiento monopodial: tienen un único tallo, del que van naciendo nuevas hojas por ápice, y de entre ellas nacen el tallo floral y las raíces aéreas (Paphiopedilum, Phalaenopsis)

  • Crecimiento simpodial: tienen varios tallos o pseudobulbos que brotan de un rizoma. Los nuevos tallos crecen desde la base del tallo del año anterior, y generalmente las flores nacen del nuevo tallo (Cymbidium, Miltonia)

Las orquídeas tienen también unas características de reproducción propias. Los estambres y pistilos habituales en otras plantas, se han fusionado en una única estructura llamada columna localizada en el centro de la flor. La columna contiene una antera portadora de polen y un estigma femenino que segrega un fluido pegajoso hacia el interior de la flor. Los insectos son atraídos por ese néctar, y al intentar salir de la flor quedan impregnados con el polen de las anteras. Al visitar la siguiente flor de la misma especie efectuan el mismo recorrido y el estigma recibe el polen, consiguiéndose así la polinización.

El cultivo de orquídeas a partir de semillas es una tarea de gran complejidad. Las semillas son como granitos de polvo, que deben cultivarse en laboratorio y con unas técnicas muy complejas. El desarrollo es lento. Dependiendo del tipo de orquídea, puede tardar en florecer hasta siete años.

Las orquídeas se cultivan por su atractivo y la belleza de sus flores. Tan sólo una de ellas se cultiva con otro fin: la Vanilla planifolia, de la que se obtiene la tan conocida vainilla utilizada en helados y repostería.

Contrastan las orquídeas tropicales, de grandes y vistosas flores, con las europeas mucho más pequeñas y mucho más frecuentes en nuestra flora de lo que nos imaginamos.

Un poco de Historia

Símbolo de amor, lujuria y belleza, las orquídeas han fascinado al mundo durante siglos. En la Antígua Grecia eran vistas como un símbolo de virilidad. Se las menciona en antíguos textos chinos de los tiempos de Confucio. Durante la Edad Media se utilizaban en la preparación de infusiones y remedios, también consideradas como un afrodisíaco y uno de los principales ingredientes de algunas pociones mágicas. Se dice que, cuando las orquídeas aparecen en un sueño, representan el deseo interior de ternura, romanticismo y amor.

La primeras orquídeas llegaron a Europa a principios del siglo XVIII en barcos de la armada Británica. Pero debido a su delicadeza, pocas podían sobrevivir a los largos viajes desde su lugar de origen, por lo que no dejaban de ser curiosidades muy apreciadas por botánicos y acaudalados aficionados. Esto cambió cuando en 1818 Lord William Cattley consiguió la floración de la primera Cattleya. Lo curioso fue que se había utilizado para proteger un cargamento de otras plantas que provenían del Nuevo Continente. Lord Cattley, reconocido horiticultor de su época, se percató de la existencia de esas extrañas plantas durante el desembarco de su cargamento y decidió cultivarlas. Al cabo de unos meses, una de ellas floreció, dándole su propio nombre. Desde ese momento, el mundo de las flores cambió para siempre.

Selvas y bosques enteros fueron despojados de sus orquídeas durante el siglo XIX con el fin de satisfacer las modas europeas. Actualmente, la recolección de orquídeas silvestres está prohibida para prácticamente la totalidad de las especies. Muchas de ellas se encuentran en peligro de extinción. Las orquídeas que habitualmente nos llegan son híbridos que han sido cultivadas a partir de semillas en invernaderos especializados.

 

El cultivo en casa

No resulta difícil cuidar orquídeas en casa. Si otras plantas de interior se desarrollan sin problemas, las orquídeas también podrán hacerlo. Si nosotros nos encontramos a gusto, las orquídeas también lo estarán.

No hay que olvidar que la familia de las orquídáceas es muy extensa, y por lo tanto está muy diversificada. Por ello, es difícil dar consejo válidos para todas ellas. No obstante, a continuación siguen unas reglas básicas que son aplicables en la mayoría de los casos.

Iluminación

La mayoría de las orquídeas apreciarán un lugar bien iluminado pero sin sol directo. Las Paphiopedilum prefieren lugares más sombríos. Las hojas, normalmente de un color verde oliva, nos indicarán si la planta está recibiendo la luz adecuada o no. Las hojas oscurecen ante una luz insuficiente, y amarillean ante un exceso de luz. Un truco fácil para saber si la luz es la adecuada es el siguiente: se debe colocar la mano unos 15 cm por encima de las hojas y observar el borde de sombra producida; una sombra bien delimitada indica una iluminación fuerte; un contorno suavizado indica luz media o baja; si no hay sombra alguna, la luz es insuficiente para que la orquídea pueda florecer.

Aireación

A las orquídeas no les gusta los ambientes cargados ni contaminados. Es conveniente airear diariamente el emplazamiento pero sin corrientes de aire que podrían hacer caer los capullos.

Humedad

En general, las orquídeas necesitan una elevada humedad ambiental. El ambiente seco de las viviendas, especialmente debido a la calefacción y aires acondicionados, puede acabar con ellas. Para evitarlo, se aconseja colocar recipientes con agua cerca de las plantas, y pulverizarlas frecuentemente con agua blanda (preferiblemente de lluvia). Cuidado! : "pulverizar" no significa "duchar". Se puede pulverizar las hojas y las raíces pero no las flores. También se puede colocar el tiesto sobre una bandeja con guijarros y agua, pero las raíces no deben tocar el agua.

Temperatura

Las orquídeas crecen en todos los climas, y los híbridos que encontramos comercializados no escapan a esta regla. Conviene conocer las necesidades de cada planta. Como norma general, se recomienda una temperatura nocturna más fresca que durante el día (unos 10º de diferencia). Esto marcará la diferencia entre una orquídea que simplemente vive y otra que se desarrolla y florece.

Sustrato

Requieren un sustrato ligero y bien aireado, con un buen drenaje, a base de corteza de pino, grava, esfagno, turba, tierra volcánica,.... Si el drenaje es insuficiente o el sustrato no es lo suficientemente ligero, la humedad puede llegar a pudrir las raíces, ocasionando la muerte de la planta si esta situación se prolonga excesivamente. En el mercado se encuentran sustratos especiales para orquídeas, que facilitan esta tarea.

Riego

El riego debe ser moderado y con agua blanda, preferiblemente de lluvia. Cada una o dos semanas en función de la época del año. Lo mejor es que nos lo diga la propia planta: se debe dejar secar el sustrato entre riegos. Se recomienda un riego moderado, casi escaso. El agua estancada es mortal: asfixia las raíces y terminan pudriéndose. Las orquídeas, al igual que la mayoría de plantas, soportan mejor ciertos periodos de olvido y sequía que exceso de riegos.

Abono

Existen en el mercado fertilizantes especiales para orquídeas. Si se utiliza un fertilizante universal, se debe abonar con mucha prudencia pues las orquídeas necesitan dosis muy bajas. Un exceso de abono quemaría las raíces y mataría la planta. Ante la duda, es mejor quedarse corto que abonar en exceso, por lo que se recomienda reducir la dosis indicada en el envase, y abonar cada 3-4 semanas durante la época de crecimiento. Un fertilizante rico en fósforo favorecerá la floración.

Poda

Después de la floración, se debe cortar la vara floral para que vuelva a brotar. En el caso concreto de las Phalaenopsis, existen varias teorías:

  • Cortar la vara después de la floración por encima del segundo nudo

  • Cortar la vara después de la floración por su base

  • Dejar que la planta decida: no cortar la vara a menos que se ésta empiece a secarse tras la floración. Puede darse el caso que siga brotando si no se corta, e incluso, aunque no muy frecuente en un ambiente doméstico, que aparezcan keikis: en el extremo de la vara pueden desarrollarse un nuevo sistema de raíces, dando lugar a la formación de una nueva planta.

Debemos tener en cuenta que si no se corta la vara y se fuerza la planta a diversas floraciones seguidas, acabará agotándose con lo que los resultados no serán tan espectaculares.

Con el fin de evitar enfermedades fúngicas, es imprescindible que las herramientas utilizadas en la poda estén perfectamente desinfectadas y recomendable espolvorear canela en polvo sobre las raíces y tallos cortados.

Trasplante

Las orquídeas son felices en tiestos pequeños. Trasplantar cada 1-2 años, para renovar el sustrato, pero sin aumentar el tamaño del recipiente a menos que sea imprescindible para el desarrollo de los pseudobulbos.

Enfermedades y plagas

Es mejor prevenir que curar. Una vigilancia constante nos permitirá detectar cualquier problema y solucionarlo antes de que sea demasiado tarde. Se puede utilizar con las orquídeas los mismos sistemas y productos que con el resto de plantas, aunque si se descubre a tiempo el problema, podemos evitar los productos químicos. Estos son algunos ejemplos que han sido probados con buenos resultados:

  • Insectos del suelo: sacar la planta del tiesto, lavar las raíces, lavar y desinfectar el tiesto (jabón, lejía,...) y cambiar el sustrato

  • Cochinilla algodonosa: eliminarlas una a una con un bastoncillo de algodón impregnado en alcohol. Seguidamente, pulverizar la planta ligeramente con una solución suave de alcohol en agua (1 parte de alcohol y 4 de agua). Repetir esta operación al cabo de unos días, hasta que la plaga haya desaparecido por completo.
  • Putrefacción de las raíces por exceso de humedad: sacar la planta del tiesto, cortar las raíces podridas (negras y blandas), lavar y desinfectar el tiesto y cambiar el sustrato.

Las mejores para cultivar en casa

    • Phalaenopsis Muy fácil. Las flores se mantienen durante 2-3 meses. Requiere una luz tamizada
    • Dendrobium Fácil/medio. Las flores duran 2-3 meses. Necesita buena iluminación sin sol directo.
    • Oncidium Fácil/medio. Las flores se mantienen unos 2 meses. Tolera una ventana soleada
    • Cattleya Dificultad media. Las flores duran 2 semanas. Buena iluminación, toleran el sol
    • Miltonia Dificultad media. Las flores duran 3 meses. Luz tamizada
    • Paphiopedilum Dificultad fácil/medio, las flores duran 2 meses, prefieren la sombra
    • Vanda Menos fácil. Las flores duran 2 meses. Prefieren sol.

Consejos varios

  • No se debe trasplantar una orquídea recién comprada. Se encuentra a gusto en su tiesto original.

  • Las orquídeas epífitas, con sistemas de raíces aéreas, suelen venderse en tiestos de plástico transparente, para facilitar que la luz llegue a todas las raíces. Es mejor no cambiarlo ni cubirlo con otro recipiente.

  • Los peores enemigos son la sequedad ambiental y el exceso de riego.

 

Mentiras y verdades sobre las orquídeas

Las orquídeas son parásitos

FALSO - Las orquídeas crecen sobre los árboles pero no son parásitos. Únicamente utilizan las ramas como soporte, y no toman los nutrientes de su portador.

Las orquídeas son carnívoras

FALSO - Los insectos se introducen en su interior para la polinización, pero no se los comen !

Las orquídeas son plantas tropicales

FALSO - Las orquídeas se encuentran en todo el planeta, desde selvas tropicales, hasta la árida tundra y el Círculo Polar Ártico.

Las orquídeas necesitan calor

FALSO - Las orquídeas son plantas resistentes y con gran capacidad de adaptación. Muchas, sino todas, pueden cultivarse en casa si se les da lo que necesitan. .

Las orquídeas son plantas difíciles

FALSO - La realidad es que son fáciles de cuidar si escogemos la que mejor se adapte a las condiciones que podemos ofrecerle.

Las orquídeas necesitan mucha humedad ambiental

CIERTO - En la mayoría de los casos, y si se trata de especies originarias de selvas tropicales.

Las orquídeas son plantas delicadas

FALSO - En general son plantas de gran resistencia, que con unos pocos cuidados proporcionan grandes satisfacciones.

Las orquídeas son adictivas

CIERTO - Es muy fácil caer en su embrujo y muy difícil escaparse de él...!

 

Ana Cris Navarro

Barcelona



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anuska

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