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Atención a las heladas

La frecuencia, duración e intensidad de las heladas condiciona el tipo de plantas que podemos tener en el jardín. Esta es la parte negativa de este fenómeno meteorológico. Lo positivo es el efecto saneador que tiene sobre la naturaleza porque limita la expansión de ciertas plagas.

Meteorología

  • Es importante estar atentos a las predicciones del tiempo y a las señales que percibimos en el ambiente. Cada región tiene sus peculiaridades que se aprenden con el tiempo.
  • Las noches de calma y sin nubes, en las que la tierra pierde mucha radiación, son las mas frías. El aire helado, más denso, tenderá a descender hasta el suelo y siguiendo las pendientes se acumulará en las hondonadas.
    Los vientos fuertes y fríos que soplan del norte pueden producir el mismo efecto, puesto que la velocidad del viento tiende a bajar drásticamente la temperatura de los objetos que encuentra a su paso, y en temperaturas bajo cero deposita los cristales de hielo que lleva en suspensión.
  • Las peores heladas son las tempranas y las tardías pues cogen a las plantas desprevenidas.
    Es mas frecuente que haya heladas tardías en las primaveras secas que en las húmedas.
  • Cuando la temperatura ambiente baja de los 0ºC, la humedad del aire se congela y al depositarse sobre el suelo forma la escarcha. Si la temperatura baja mucho, el agua contenida en la tierra también se congela y esto puede dañar las raíces o impedirles absorber los nutrientes. Y cuando además se congela el agua que contienen los vegetales entonces se produce un daño en su estructura interna que según la intensidad y duración de la helada puede ocasionar desde heridas superficiales a la muerte de la planta. Las plantas herbáceas suelen ser más sensibles que las leñosas, y las perennes soportan peor el frío que las caducifolias.

Medidas para proteger nuestro jardín

  • Si el terreno está muy expuesto a los vientos nórdicos, situaremos un seto o barrera de árboles de hoja perenne, en forma de herradura abierta al sol de mediodía y no demasiado espesos para evitar remolinos.
  • Cuidaremos de que, si hay árboles delante, sean de hoja caduca para que dejen pasar el sol. Cuanto más calor acumule durante el día, más difícil será la helada durante la noche.
  • Situaremos los parterres, los macizos de flores y, en general, las plantas delicadas al amparo de especies de mayor porte y resistencia, orientados al sur, o bien al abrigo de cobertizos u otras protecciones. Nunca en hondonadas donde el aire frío tenga difícil salida.
  • Los muros de piedra oscura son como colectores solares que acumulan la radiación durante el día, y la liberan en la noche como eficaces reguladores de la temperatura.
    La plantación en caballones, con pendiente orientada al sur, es uno de los procedimientos más sencillos para mantener la temperatura del suelo algo más elevada.

Tomar precauciones

  • No usar fertilizantes con alto contenido en nitrógeno al final de la temporada pues daría lugar a brotes tiernos, muy sensibles al frío. Abonar preferentemente con fertilizantes potásicos (p.e. : compost bien hecho con hojas de consuelda o cenizas) que propician un crecimiento fuerte.
  • No situar las plantas delicadas en zonas de túneles de viento. Por ejemplo, entre dos construcciones o entre una construcción y una masa vegetal espesa.
  • Podar sólo cuando haya pasado el riesgo de heladas, pues una herida no cicatrizada es un canal abierto por donde el frío puede llegar a matar la planta.
  • En casos de plantas arbustivas muertas por la helada (p. ej.: buganvillas, hibiscos o lantanas) limpiar la parte aérea pero no arrancar las raíces porque si no están dañadas, los rebrotes crecerán más deprisa que en una planta nueva que tiene que desarrollar de cero su sistema radicular.
  • No pise la hierba helada pues puede dañarla exponiéndola a enfermedades del tipo fusarium.
  • Compactar árboles de porte pequeño y mediano con alambre o cuerdas.
  • Cortar los setos en punta para evitar que se acumule la nieve. Es más peligrosa cuando se derrite y se vuelve a congelar. Las plantas más resistentes de cada variedad serán las más saludables y mejor nutridas y por ello es importante mantener y acrecentar el nivel de humus y la pujanza de su vida microbiana con aportes sistemáticos de materia orgánica en forma de compost.
  • En las zonas de clima continental de inviernos rigurosos, la única alternativa es limitarse a ese 10% de plantas que resisten las heladas extremas (por lo general las plantas autóctonas) y disponer las otras plantas en contenedores o jardineras que se puedan desplazar a partir del otoño a un invernadero.

 



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jaimerubio

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