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Plantar rosales

Cuando ya ha hecho una elección de entre las muchas variedades y colores de rosales y se dispone a plantar su rosal favorito, es aconsejable pararse un momento a pensar en los siguientes puntos:

Los rosales cultivados en macetas se pueden plantar durante todo el año, ¡siempre y cuando no haya heladas!
En el caso de rosales cultivados al aire libre, lo mejor es plantarlos en otoño. Entonces el suelo todavía está cálido, por lo cual aún se pueden formar algunas raicillas. ¡Sólo entonces la planta tendrá un crecimiento óptimo en la siguiente primavera!

Los rosales gustan de un lugar soleado, pero algunas variedades pasarán en ocasiones demasiado calor en un lugar al sur. Los rosales Rambler, por ejemplo, son entonces una buena elección. ¡Fíjese en esto al elegir!

A los rosales les gusta un lugar abrigado y aireado, donde el viento puede acariciar las hojas. Esto no es lo mismo que un lugar con mucho viento o con corrientes de aire, donde acechan toda clase de enfermedades.

Los rosales trepadores no se deben plantar demasiado cerca de una pared, donde la mayoría de las veces el suelo está demasiado seco. Una distancia de unos 30 cm es perfecta.

Los rosales son bastante exigentes en cuanto al tipo de suelo. Donde mejor florecen es en una tierra ligeramente arcillosa o limosa. Un suelo arenoso se puede enriquecer eventualmente con estiércol bien putrefacto. La arcilla pesada se puede hacer más suelta con harina de basalto. Una turbera ácida se hace adecuada abonando anualmente con cal. Para todos los tipos de suelo es aconsejable hacer un amplio hoyo de plantación y llenarlo con tierra especial para rosales. A fin de cuentas no puede plantar su nueva adquisición más que una sola vez, y de esta manera la planta tendrá el mejor comienzo posible.

Para estimular la vida del suelo y limitar eventuales daños por heladas, es inteligente acolchar (cubrir el suelo con hojas y estiércol viejo) directamente en el momento de la plantación.

La plantación

Antes de plantar los rosales, póngalos primero en un cubo de agua durante una noche.
Remueva bien la tierra y haga un hoyo de plantación suficientemente amplio, de modo que las raíces del rosal se puedan extender bien.

Plante el rosal tan profundo que el injerto de escudete (la parte nudosa, de donde brotan las ramas) quede aproximadamente 5 cm por debajo de la tierra. (¡Esto por supuesto no es válido para rosales de pie!)
La tierra removida, mezclada con compost o estiércol, se esparce encima de las raíces. Apisone bien la tierra con el pie, si no las raíces no entrarán en contacto con la tierra y su rosal no arraigará bien.

Regar abundantemente después de la plantación.

Los rosales trepadores exigen algún cuidado adicional, siempre que estén plantados contra una pared. Cerca de los cimientos suele haber pocos alimentos disponibles, de modo que es inevitable mejorar el suelo. Llene el hoyo de plantación generosamente con tierra de calidad y estiércol de vaca o abono especial para rosales, y plante el rosal a unos 30 cm de la pared. Puesto que al lado de una pared la tierra suele estar muy seca, hay que regar mucho, también cuando el rosal haya empezado a crecer.

Abonar a tiempo

Sólo en un suelo generosamente abonado sus rosales crecerán y florecerán óptimamente.
Durante la temporada de crecimiento hay que dar dos veces un abono artificial en la fórmula NPK 12+10+18, o si no un abono biológico con elementos traza.


Para evitar enfermedades lo mejor es dar un abono con un alto contenido en magnesio y potasio y, muy importante, ¡un contenido bajo en nitrógeno!


Desde principios de septiembre ya no hay que abonar más. De otro modo la planta seguiría creciendo demasiado tiempo, por lo cual los brotes nuevos no llegarían a ser resistentes a las heladas antes del invierno.
En noviembre o febrero sus rosales le agradecerán un abono básico o de reserva, por ejemplo de compost mezclado con estiércol de vaca.

Protección contra las heladas

Todos los rosales se deben proteger de alguna manera contra las heladas. El injerto de escudete, es decir el lugar donde el rosal cultivado ha sido injertado en su portainjertos (pie de un rosal silvestre) es muy sensible a las heladas. Por este motivo el arbusto se debe acollar, como se dice en términos técnicos. Esto también evita la desecación.


Para proteger la tierra alrededor de los rosales contra el deterioro de la estructura, es aconsejable aplicar un recubrimiento de por ejemplo paja, estiércol bien putrefacto, corteza de coco, virutas o compost casero.
La protección de los rosales sólo se quita cuando el peligro de heladas haya desaparecido en su mayor parte. En la práctica esto será en marzo o abril.


En marzo o abril también ha llegado la hora de la poda.


En periodos secos debe regar los rosales periódicamente; ¡tal vez son los habitantes más sedientos de su jardín!
Los serpollos que brotan del suelo deben cortarse cuanto antes posible. Estos brotes proceden del porta-injertos y se reconocen por el gran número de pinchos y las hojas de siete folíolos. Si no quitara estos brotes, en poco tiempo tendría un rosal silvestre de floración abundante, ¡en lugar del rosal que había elegido!

 

Fuente: http://www.bakker-es.com

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