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La poda y el cuidado de los setos

Una poda regular estimula el crecimiento y mejora la forma de su seto. Algunos jardineros podan rigurosamente, mientras que otros sólo tras un momento de vacilación se atreven a cortar alguna ramita. Dependiendo de la planta, esta forma de poda puede resultar en un éxito o una catástrofe.

Partiendo de los siguientes consejos Ud. verá que la poda no tiene por qué ser un problema. Ud. puede podar su seto de varias maneras.

El seto libre

Si posee un jardín grande, puede dejar que las plantas del seto lleguen a su completo desarrollo. A pesar de ello, cada año hay que podar un poco los arbustos. Se cortan todas las ramas muy sobresalientes, así como las ramas muertas y enfermas. A la larga el seto libre llega a ser muy ancho. Por tanto esta forma sólo es recomendable cuando se tiene un jardín grande.



El seto en forma

Para mantener un seto estrecho y obtener y conservar la forma deseada, hay que podar regularmente. Si deja de hacerlo, el seto no sólo se vuelve muy ancho, sino también lampiño por dentro. Al cabo de unos 10 años el bonito seto de ahora estará descuidado y envejecido. Para evitar esto cada temporada de crecimiento hay que podar unas cuantas veces con las tijeras podadoras.

Un seto podado en forma es más ancho por abajo que por arriba. De este modo puede penetrar suficiente luz hasta las ramas inferiores, que así mantendrán su bonito color verde. La parte inferior puede tener eventualmente la misma anchura que la parte superior.

Si la parte superior es más ancha, la parte inferior dentro de algunos años se vuelve lampiña por falta de luz. Al podar se trabaja de abajo a arriba; primero las partes laterales y después la parte superior. Ud. puede tensar una cuerda para marcar la altura deseada.



Poda en la primera temporada de crecimiento

Enseguida después de la plantación hay que podar el seto frondoso hasta la mitad de su altura. Así, en la parte inferior de la planta nacen ramas laterales y se obtiene un bonito seto lleno. También debe despuntarlo a lo ancho. Esto estimula la formación de brotes laterales.

Ya en la primera temporada de crecimiento los arbustos vuelven a alcanzar la vieja altura. En agosto se cortan las partes laterales por segunda vez. Después ya no hace falta podar más.

Las coníferas no se descopan después de la plantación. Ud. simplemente deja que los árboles crezcan, hasta que hayan alcanzado la altura deseada. Las partes laterales de un seto de coníferas sí que se podan regularmente, para obtener así un seto espeso.

Entre mayo y agosto de la primera temporada de crecimiento se cortará el seto dos veces como mínimo. A medida que pode las partes laterales más a menudo, más lleno estará.

La variedad juega por supuesto un papel importante. La variedad de fuerte crecimiento Leylandii se puede podar de tres a cuatro veces. No pode nunca un seto de coníferas después de agosto; esto va a costa de la resistencia a las heladas.



Poda en la segunda temporada de crecimiento

Las ramas del seto frondoso se vuelven a despuntar y, si es necesario, también se cortan un poco las ramas laterales. De este modo poco a poco dará forma al seto. Como regla de tres puede considerar que un seto bien podado, por metro de altura, es de 10 a 20 cm más estrecho que en la base. Un seto que a una altura de 1,5 m tiene una anchura de 50 cm, en la base es aproximadamente 70 cm de ancho.
Si el seto de coníferas en la segunda temporada de crecimiento aún no ha alcanzado la altura deseada, las plantas no se despuntan. Naturalmente sí que hay que podar las partes laterales como mínimo dos veces entre mayo y agosto.

Poda en los años siguientes


Mientras no se haya alcanzado la altura deseada en el caso del seto frondoso, cada año hay que podar rigurosamente las ramas que crecen hacia arriba. Las ramas laterales se podan poco si desea un seto ancho, pero se cortan mucho para obtener un seto estrecho. En los primeros años debe hacer la forma piramidal. El crecimiento a lo alto entonces es reducido.


Sólo después del tercer o cuarto año hay que empezar a arreglar paso por paso la altura deseada. Cuando el seto tenga la altura y forma deseadas, seguirá siendo muy importante mantenerlo así. El seto se debe cortar como mínimo dos veces por temporada: en junio y agosto. Si el seto de coníferas ha alcanzado la altura apropiada, los árboles se descopan.

Desde ese momento se poda la parte superior dos veces por temporada de crecimiento, al igual que las partes laterales.



Arreglo de un seto viejo

¿Posee Ud. un seto envejecido, abierto y descuidado, que ha dejado de crecer? Entonces es conveniente un arreglo del seto. Es muy simple pero sí que hacen falta algo de audacia y... las tijeras de podar.
En caso de un seto frondoso descuidado se cortan todas las ramas a una altura de unos 25 cm por encima del suelo: una operación drástica pero necesaria. Después hay que quitar los arbustos enfermos y débiles y reemplazarlos por arbustos nuevos.

En los dos años siguientes deberá refrenar bien el seto, podándolo con regularidad. Al cabo de 4 ó 5 años se habrá alcanzado la altura original. La mejor época para hacer todo esto es el otoño tardío o la primavera temprana.
En caso de un seto de coníferas descuidado se podan todas las ramas laterales casi hasta el tronco. Después de la intervención se verá una fila de troncos casi lampiños.

Con un poco de suerte se formarán muchísimos brotes nuevos, que más adelante deben podarse regularmente para obtener la forma adecuada. Transcurridos tres años el seto volverá a estar lleno y rejuvenecido.



El cuidado del seto

En el capítulo sobre la poda se explica cómo hay que cortar los setos.

En la primavera se echa una capa de abono compuesto entre los arbustos, provisto o no de estiércol de vaca o abono artificial. En otoño también se puede echar estiércol descompuesto, que se mezcla con la tierra en primavera. Por lo cerca que están uno de otro, los arbustos agradecerán un poco de abono adicional.
La desventaja de una 'separación viva' es la sustracción de alimentos y agua del suelo. Si al lado del seto hay un arriate de flores o un césped, esto se notará en las plantas.

Es prudente cortar las raíces del seto (sobre todo las del aligustre) para que crezca menos rápido: a unos 30-40 cm del seto se cortan las raíces hasta una profundidad de una pala y media, cavando una zanja.
Para solucionar este 'problema de competencia' para siempre se puede enterrar papel alquitranado o una tira de plástico.

Puesto que de esta manera obstaculizamos el paso horizontal de las raíces, es necesario abonar el seto al menos una vez por temporada de crecimiento, por ejemplo en marzo. Se puede repetir en mayo o junio.

 

Fuente: http://www.bakker-es.com

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