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CULTIVO DE HORTALIZAS

El que las plantas puedan desarrollarse en un clima determinado, no quiere decir que éste sea el adecuado.El horticultor no debe conformarse con que las plantas cumplan su ciclo biológico. sino que este ciclo sea óptimo ya que de esta forma obtendrá mejores rendimientos.

De ahí la importancia que tiene el conocer las condiciones ambientales, clima, suelo, etc., de nuestra parcela. Debemos conocer asimismo la dirección de los vientos dominantes de la región así como sus velocidades para poder proteger nuestros semilleros y plantas por medio de setos y cortavientos. Las hortalizas requieren por lo general un clima cálido-templado, de ahí que se elijan terrenos expuestos al mediodía o poniente, nunca al norte. Si en nuestra parcela se ha construido ya la vivienda, debemos saber que el terreno queda dividido en zonas diferentes en cuanto a microclima se refiere.

Rotación

Una vez hecha la división del huerto en eras, debemos procurar no sembrar dos años seguidos una hortaliza en la misma era ya que nos traería problemas de cansancio del terreno a.si como problemas fitopatológicos y esterilidad del mismo. Lo ideal es hacer una rotación en las diferentes parcelas de cultivo. Debemos alternar una hortaliza poco exigente en elementos nutritivos con otras más exigentes.

Por lo general las plantas pertenecientes a la misma familia tienen todas más o menos igual su sistema radicular y sus necesidades nutritivas son similares. Las hortalizas más exigentes son las de bulbo, tubérculo y raíz, seguido de las de hoja, flor, fruto y semilla.

Las hortalizas de hoja son muy exigentes en nitrógeno, de ahí que se alternen con las leguminosas de semilla que no necesitan apenas aportaciones de nitrógeno porque lo fijan con sus raíces de la atmósfera.

Algunos cultivos muy esquilmantes como el cardo, cebolla, puerros y espinacas, no se deben volver a sembrar en la misma tierra hasta que no hayan pasado un par de años.

El poder hacer una rotación de cultivos atendiendo a todas las exigencias de las plantas resulta a veces difícil sobre todo para el aficionado, ya que entran en juego una serie de factores que se escapan a su alcance. Atendiendo sólo y exclusivamente a las necesidades de abonado, podemos hacer la siguiente alternativa para cuatro años. Dividimos el terreno en cuatro parcelas, y dentro de cada parcela se harán las eras que creamos convenientes según los cultivos que deseemos poner.

  1. parcela.: Se plantarán tomates, coles, coliflores, etc.
  2. parcela. : Se plantarán ajos, cebollas, puerros, remolacha, escarola, lechugas, zanahorias, etc.
  3. parcela. : Habas, judías, guisantes.
  4. parcela. : Patatas, cardos, etc.

Al finalizar el primer año todos los cultivos cambian de parcela, así pues los de la 2. a pasan a la primera, los de la primera a pasan a la segunda y los de la cuarta a la tercera. En cuanto al abonado y estercolado, diremos que a la parcela número «1» se le da un fuerte estercolado. A la parcela número «2» se le aplicará estiércol muy hecho o turba; la parcela tres se abonará con abonos minerales solamente y la parcela cuatro con estiércol y abonos minerales. Otro sistema de alternativa sería siguiendo la clasificación que hemos hecho según su aprovechamiento.

  1. Hortalizas cultivadas por sus hojas y frutos (lechuga, tomate, berenjenas, melones, etc.)
  2. Verduras de raíz (zanahorias, rábanos...)
  3. Leguminosas (habas, judías, guisantes).
  4. Tubérculos (patatas...)

Asociación de cultivos

Consiste en cultivar al mismo tiempo y en la misma parcela dos o más hortalizas siempre y cuando ob~ri.emO5 lo siguiente:

1. Que tengan las mismas exigencias en temperatura, riego, etc.

2. Que sus raíces no entren en competencia entre sí, es decir, una sea de raíces profundas y otra de superficiales para así aprovechar mejor el abonado.

3. Que tengan diferentes necesidades referente a elementos nutritivos.

Por lo general se suelen asociar plantas de ciclo diferente pero que coincide la fase inicial de una con la final de otra, para que el sitio que deja una lo pueda ocupar la otra, efectuándose la plantación de una antes de recolectar la otra, consiguiendo así una mayor precocidad. Como ejemplo podíamos poner cebollas y lechugas.

Semilleros

Para semillero, debemos destinar la parcela más cálida del huerto, a ser posible con una orientación al sol de mediodía y adosada al muro de la vivienda ya que de este modo resulta más fácil la construcción de cajoneras o túneles de plásticos para la protección de las jóvenes plantitas.

 

Preparación del terreno

La preparación debe ser esmerada ya que de ésta va a depender la germinación de las semillas. Se puede preparar para la siembra el fondo de la cajonera o bien unas bandejas o terrinas que una vez sembrados se colocan en el interior de la misma.

Tanto en uno como en otro caso, debemos colocar una primera capa de grava fina o arena de unos 2-3 cm. para que nos sirva de drenaje; a continuación se coloca una segunda capa de 7-8 cm. de mantillo o estiércol muy hecho que previamente se ha pasado por un tamiz de malla grande para eliminar los elementos gruesos y por último una capa de 1-2 cm. de turba fina.

A continuación se riega con regadera o manguera a la que se le ha adaptado una ducha de gota muy fina para impedir que se produzcan desplazamientos del substrato así preparado.

La siembra

La siembra puede hacerse a voleo, en línea o bien en macetitas de turba, yogurteras o macetas de plástico que previamente se han llenado con una mezcla de turba y mantillo y arena en la proporción 2: 1: 1 colocando 2 o 3 semillas por maceta.

Si la siembra se hace a voleo, la semilla se desliza entre los dedos índice y pulgar al mismo tiempo que se le da un movimiento de zig-zag a la mano. Las semillas se deben enterrar con una capa de turba fina igual al doble de su diámetro, de ahí que en muchas de ellas la siembra sea superficial sin necesidad de cubrir.

Riego del semillero

Una vez sembradas, se debe dar un riego con una regadera o ducha de agujero fino dando un ligero movimiento a la mano para que no se produzcan desplazamientos de las semillas. Los riegos deben ser frecuentes y con poca cantidad de agua impidiendo que por cualquier causa se seque el substrato ya que se interrumpiría el proceso de germinación, siendo inútil el trabajo realizado.

En caso de que empiecen a pudrir las jóvenes plantas por el cuello, se distanciarían los riegos al mismo tiempo que se le hace uno o dos tratamientos con Euparen al 0,15%, Benlate al 0,1% o Bavistin al 0,1%.

Aireación

Los semilleros debemos ventilarlos con objeto de que se renueve el aire del mismo a diario, para lo cual levantaremos la protección de cristal o plástico de las cajoneras durante un par horas.

Aclareo

Una vez las semillas han germinado y tienen dos o tres hojitas bien formadas se procede al aclareo de las mismas para lo cual elimianamos las más débiles.

Si la siembra se hizo en macetitas de turba, sólo se deja planta por maceta.

Si se hizo a voleo o en líneas, una práctica muy usada es la de repicar las plantitas colocándolas en macetas de plástico, yogurteras o macetas de turba, utilizando una mezcla similar a la utilizada en el semillero. Las plantas así repicadas se pueden colocar de nuevo en las cajoneras hasta que llegue el momento de su plantación en el tereno definitivo.

En la actualidad y con la aparición de los Garden Centers hay en el mercado unas bandejas o multipots con plantas ya preparadas con las variedades más apropiadas a cada época, de 8-10 cm. De altura dispuesta para plantarse immediatamente, sin necesidad de recurrir a las siembra y cuidado de las jóovenes plantas sobre todo para aquéllos aficionados que poseen a varios kilómetros de la cuidad y que en invierno resulta engorroso desplazarse a preparar y cuidar los semilleros.

Transplante

Esta operación consiste en arrancar las plantitas del semillero o bien coger las macetitas de turba, yogurteras, etc., y colocarlas en el terreno definitivo donde completarán su ciclo biológico. Se debe hacer cuando las jóvenes plantas tienen bien desarrollado su sistema radicular y no haya peligro de bajas temperaturas. El momento ideal de efectuar el trasplante es cuando las plantas tienen 4-5 hojas.

Debemos procurar no deshacer el cepellón de tierra que llevan las raíces adherido; para ello se debe dar un riego copioso antes de efectuar el trasplante sobre todo en aquellos semilleros que hay que arrancarlos. Antes de efectuar el trasplante debe estar preparado el terreno que va a recibir las plantas con los surcos de riego y en tempero. Una vez trasplantadas se les dará un riego abundante, procurando mantener la humedad constante varios días después, hasta que las plantas empiecen a emitir nuevas raíces.

El trasplante debe hacerse a últimas horas de la tarde o bien durante días nublados con objeto de que las plantas sufran lo menos posible. Si se dispone de una malla de plástico negro o cañizo, es conveniente cubrirlos los primeros días con objeto de que los rayos solares no lleguen directamente a las hojas y puedan producir quemaduras o deshidratación.

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