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SECADO DE FLORES

Durante los últimos años, la decoración de interiores con flores secas se ha incrementado de manera notable. Los comercios del ramo ofrecen a sus clientes la posibilidad de llevarse a casa arreglos sugerentes y más duraderos que los clásicos de flores frescas.

Para muchos aficionados se ha abierto un interesante campo en el cual desarrollar sus inquietudes creativas con materiales recogidos, procesados y manufacturados por ellos mismos. Si bien es cierto que es necesaria una cierta destreza y algo de paciencia para adquirir el dominio de las principales técnicas, las flores secas nos brindan una fuente inagotable de actividades divertidas y llenas de atractivos, en las que, además, es fácil involucrar a los niños.

Materiales y herramientas

Para llegar a realizar arreglos de cierta calidad, resulta imprescindible contar con una serie de herramientas y materiales que nos ayuden a dar forma y vistosidad a los trabajos. Los bloques de espuma de florista son necesarios para hacer bases y como relleno de recipientes voluminosos. Alambres galvanizados, de diferentes longitudes y calibres, se utilizan para la sujeción de flores y hojas, así como para fabricar tallos artificiales; necesitamos contar siempre con alguno muy flexible, de los que se venden en carretes, que utilizaremos a modo de hilo de costura y para hacer remates.

Con las cintas de gutapercha -especie de caucho- se recubren los alambres sobre los que se insertan flores y frutos para darles una apariencia natural. Una cola transparente y algún rollo de cinta adhesiva sirven para fijar las bases o pegar el material vegetal en la superficie de ciertos recipientes.

Como complemento contaremos con alguna herramienta para cortar y manipular el alambre, unas tijeras de cocina y otras de podar, y un cuchillo o navaja afilados para dar forma a la espuma de florista.

Además de lo mencionado, necesitaremos una habitación resguardada o un armario voluminoso, perchas y armazones de madera para secar el material vegetal a medida que vamos recolectándolo. Algunas cajas metálicas de cierre hermético nos servirán en las técnicas de secado con cristales de sílice.

Cómo secar las flores

Prensado

Este es un método sencillo y al alcance de todos. El resultado, como es lógico, resulta plano por completo, pero es una buena manera de comenzar a familiarizarse con los vegetales secos. Las plantas se colocan sobre capas de cartón ondulado revestidas de papel de periódico o, mejor, de estraza. Se deben disponer las partes de los vegetales de manera que se distribuyan sobre el papel sin apelotonamientos o superposiciones.

Las flores más gruesas pueden ser aplastadas con un dedo o cubrirse con hojas arrugadas de periódico. Una vez dispuestas varias capas. se ponen en un lugar ventilado y bajo el peso de una tabla cargada con piedras, ladrillos o libros.

Tiempo de espera: aproximadamente dos semanas.

Aireado

Para este método, con el que la materia vegetal conserva todo su volumen, precisamos un local ventilado y que no sea demasiado caluroso. En él podremos operar de tres maneras. La primera consiste en preparar ramos de flores atadas de forma que no se compriman mucho, y cortadas a diferentes alturas para lograr una perfecta ventilación. Es imprescindible retirar las hojas del tramo inferior de las ramas; así, cuando las atemos, no existirá peligro de pudriciones. Una vez listos, colgaremos los grupos del techo o de perchas colocadas en las paredes. Las flores que crezcan sobre cañas recias pueden secarse metidas en un jarrón o similar. En muchoos casos bastará con dejarlas en esa posición durante un tiempo; en otros, es aconsejable depositar una pequeña cantidad de agua en el fondo -dos o tres dedos de altura- para lograr mejores resultados. Por último, las piezas voluminosas -grandes flores, por ejemplo-. se ponen a secar en un bastidor horizontal cubierto con tela metálica o plástica de retícula.

Tiempo de espera: muy variable: un ramo de rosas, por ejemplo, puede estar listo, en verano, al cabo de un mes.

Glicerina

Los vegetales tratados con glicerina tienen la propiedad de conservar su flexibilidad, no así sus colores, que se transforman en ocres y pajizos. Esta materia se mezcla con el agua, a partes iguales, calentándolo todo junto en un cacharro al fuego. Las hojas grandes y las porciones de ramas de árboles y arbustos se sumergen por completo en esta mezcla; por su parte, ramas de buen tamaño, inflorescencias voluminosas y espigas se colocan en vertical en un recipiente hondo que contenga una cantidad generosa de la mezcla de glicerina y agua.

Tiempo de espera: de una semana a 12 días.

Cristales de sílice

Los podemos adquirir en una droguería en dos versiones: con o sin indicador de saturación de humedad. Para que realicen mejor su trabajo, sobre todo con las flores, deberemos reducirlos casi a polvo -apisonándolos con una botella de cristal, por ejemplo- de manera que puedan introducirse por los más pequeños recovecos.

El material vegetal a secar se dispone sobre una capa no muy gruesa de esta sustancia y después se cubre por completo con ella intentando introducir lo más posible los cristales entre pliegues y pétalos. Hay que realizar el proceso en recipientes herméticos. Las flores así secadas quedan con un aspecto muy natural.

Tiempo de espera: dos o tres días.

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