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ENFERMEDADES PARASITARIAS

Las enfermedades parasitarias que afectan a los vegetales son originadas por una serie de organismos microscópicos que, al no poder elaborar las sustancias nutritivas que necesitan para su desarrollo tienen que vivir como parásitos de las plantas superiores de las que se alimentan. Los tres organismos causantes de estas enfermedades son:

Hongos

Hongos anturioSe caracterizan fundamentalmente por su falta de clorofila, de ahí que tengan que vivir a expensas de las plantas cultivadas: son de tamaño reducido, no pudiéndose observar a simple vista; pero si los daños ocasionados sobre tallos, hojas, frutos y raíces, que en determinadas ocasiones llegan a alcanzar la mayor parte de la planta, acabando con su vida.

El aparato vegetativo llamado micelio, está formado por una serie de filamentos (hifas) a partir de los cuales se forman los órganos de reproducción encargados de propagar y extender la enfermedad cuando las condiciones ambientales de temperatura y humedad son las adecuadas.

 

Ciclamen con hongosSe puede hacer dos grandes grupos de hongos, según se desarrollen en la superficie de la planta (exógenos), tomando sus alimentos a través de los órganos chupadores (Haustorios) que introducen en el interior de las células; o bien que se desarrollen en el interior (endógenos) de los tejidos vegetales ocasionando su destrucción y muerte.

Oidio

Oidio de la uvaEl micelio de este hongo cubre la superficie de los órganos atacados, tomando un aspecto polvoriento de color blanquecino, más conocido por cenicilla, que llega a cubrir por completo toda la superficie de las hojas y brotes tiernos.

Si eliminamos con los dedos o un trapo este polvillo nos encontraremos unas manchas de color marrón. Los tratamientos deben hacerse preventivamente antes de que el hongo llegue a manchar las hojas.

Por tratarse de un hongo de desarrollo externo, se puede combatir con fungicidas de contacto como son los azufrados.

Antracnosis

AntracnosisSe caracteriza esta enfermedad por la aparición sobre hojas y tallos jóvenes de unas lesiones profundas bien delimitadas por una o más aureolas concéntricas de color más claro, secándose posteriormente las zonas atacadas como si de una quemadura se tratase.

Las condiciones óptimas de desarrollo son cuando la humedad es muy elevada y el agua permanece mucho tiempo en las hojas sin secarse. Los tratamientos deben ser preventivos cada 10-15 días con fungicidas de síntesis como Maneb, Zineb, etc.

Alternariosis

Alternariosis

Es el ataque por hongos del género Alternaria, que se caracteriza principalmente porque en las zonas atacadas aparecen unas manchas de color negro que en algunos casos pueden estar rodeadas por una o varias aureolas concéntricas de color más claro.

Estas manchas van creciendo por zonas concéntricas limitadas por los nervios, y la parte. interior de las mismas se va secando y adquiere un color pardo rodeado por la aureola amarillenta.

En los tejidos afectados suelen aparecer unos puntos negros, que son los conidióforos que van a asegurar la reproducción del hongo. Las condiciones óptimas para el desarrollo de esta enfermedad las constituyen la presencia de temperaturas relativamente altas alternando con períodos húmedos.

Las plantas mal alimentadas, son las más propensas al ataque de este hongo. Los tratamientos deberán ser periódicos y preventivos cada 10 15 días con fungicidas de síntesis.

Los tratamientos serán preventivos y periódicos a base de Zineb, Maneb, Mancozeb, etc.

Botrytis

Más conocida por podredumbre húmeda, se caracteriza porque en las partes atacadas aparece un moho grisáceo, sobre una podredumbre húmeda; el micelio de este hongo penetra en los tejidos blandos y los descompone.

Esta enfermedad es causada por el hongo Botrytis cinerea, que es la forma conídica del ascomiceto Scerotinia sclerotiorum. El mismo es uno de los agentes patógenos más polífagos que existen, pues ataca a la mayoría de plantas ornamentales y horticolas. Los síntomas varían según que el ataque se realice en el cuello de la planta o en sus órganos aéreos.

Presenta mayor actividad a finales de verano otoño y en primavera; es decir, cuando las temperaturas no son muy elevadas y hay una gran humedad en el ambiente. En tulipanes y jacintos, da lugar a la llamada podredumbre negra del bulbo. Las condiciones óptimas para su desarrollo son: humedad relativa alta, mala ventilación y temperaturas comprendidas entre 16 y 18 °C.

Para prevenir la enfermedad hay que actuar sobre los factores mencionados, es decir, hay que proporcionar a las plantas una buena ventilación e iluminación, y procurar que no permanezcan húmedas durante la noche (sobre todo si están en el interior de las viviendas o invernaderos, para lo cual los riegos se deben realizar a primeras horas de la mañana, en especial a principios de las estaciones templada y cálidotemplada, cuando los días son más cortos.

Los tratamientos deben ser preventivos y efectuarse cada 10-12 días con fungicidas sistémicos como Euparen, Benlate, Bavistin, etc.

Cuando esta podredumbre húmeda aparezca en la base del tallo, es preferible regar con una disolución de los productos mencionados, y si las manchas aparecen sobre las hojas, ramas y flores, se debe efectuar el tratamiento en pulverización.

Mildiu

Los ataques de este hongo se manifiestan por la aparición, de la parte superior de las hojas, de unas manchas de tamaño variable y color pardo oscuro. Estas manchan penetran en el interior de la hoja hasta el envés, donde aparece un polvillo de color grisáceo.

La hojas atacadas llegan a secarse por completo. Períodos lluviosos sin humedades relativas altas, secundados por temperaturas superiores a los 15°C, son las condiciones óptimas para su desarrollo. Los tratamientos deberán ser preventivos cada 10-15 días, con fungicidas cúpricos o sistémicos, repitiendo el tratamiento en caso de lluvia, riego, etc.

Royas

Royas Con este nombre se designa a varios hongos que atacan a numerosas plantas. La enfermedad se manifiesta por la aparición sobre las hojas y tallos de unas pústulas de color rojo, castaño, amarillento y de aspecto polvoriento.

Si la invasión es muy intensa se llegue a destruir la parte afectada. La temperatura elevada, junto con una humedad relativa alta, sobre todo durante la noche, favorece el desarrollo del hongo.

 

Podredumbre de los semilleros

Pobredumbre Son varios los hongos que pueden atacar al cuello y raíces de las jóvenes plantas en los semilleros. El tallo de las mismas toma un color oscuro, pierde su rigidez y cae; en principio permanecen verdes las pequeñas hojitas que terminan por secarse y morir formando círculos que llegan a ocupar todo el semillero. Esta enfermedad se ve favorecida por el exceso de humedad y la falta de aireación; por lo que se suele presentar con mayor frecuencia en siembras densas.

La tierra que se utilice para la formación del semillero se debe desinfectar, así como las semillas utilizando fungicidas sistémicos como el  Benlate... Una vez hayan germinado las semillas se pulverizarán las jóvenes plantas cada 78 días con los productos anteriormente citados a las dosis recomendadas por los fabricantes.

Cuando se observe que las raíces empiezan a tomar un color marrón oscuro, distanciar los riegos al mismo tiempo que se le darán uno o dos riegos con fungicidas sistémicos dejando secar la tierra entre riego y riego.

Podredumbre de raíces

Son varios los parásitos que pueden ocasionar la podredumbre de raíces; si bien puede ser debida también a un exceso de agua junto con una falta de aireación. Las raíces toman un color marrón oscuro, la planta detiene su crecimiento y toma un color amarillento, acabando por morir.

La enfermedad se manifiesta por la aparición sobre las hojas y tallos, de unas póstulas de color rojo, castaño, amarillento y aspecto polvoriento. Si la invasión es muy intensa, llega a destruir la parte afectada.

La temperatura elevada, junto con una humedad relativa alta sobre todo durante la noche, favorece el desarrollo del hongo.

Virus

Son unos organismos de tan reducido tamaño que solamente se pueden observar a través del microscopio electrónico; no pueden vivir ni reproducirse fuera de las células vivas de las plantas a las que parasitan.

Las plantas atacadas presentan una serie de deformaciones y enrollamientos en sus hojas, así como punteaduras amarillentas conocidas con el nombre de mosaicos. Por lo general se vuelven quebradizas, pudiendo aparecer manchas de color oscuro con posterior muerte de los tejidos.

Las plantas afectadas no tienen un crecimiento normal, quedando en la mayoría de los casos raquíticas. En otras se presentan abundantes brotaciones axilares. La manifestación de estos parásitos se acentúa a medida que aumenta la temperatura ambiente, disminuyendo su actividad a temperaturas inferiores a los 14-15°C.

Los pulgones, la mosca blanca o las herramientas de trabajo suelen ser los principales elementos de transmisión de los virus. Los esquejes e injertos tomados de las plantas enfermas presentarán siempre la enfermedad. El mejor remedio es eliminar las plantas enfermas quemándolas y tratar la moca blanca y pulgones con los tratamientos específicos para ellos.

Bacterias

Las bacterias son organismos uni­celulares de reducidas dimensiones, provistos de una membrana formada por dos capas, una externa gelatinosa y otra interna dura. Esta capa gelatinosa las mantiene unidas a medida que se van multiplicando, y las colonias de bacterias pueden al­canzar tamaños relativamente considerables, perceptibles a simple vista.

Bacterias en naranjasSe multiplican asexualmente por división y, cuando las circunstancias ambientales son adversas, pueden producir esporas por condensación del contenido celular y permanecer así hasta que encuentren el medio idóneo para su multiplicación.

Hay bacterias saprofitas, las hay parásitas de los animales y otras pueden causar graves problemas en las plantas.

Sobre begonias producen una serie de manchas de aspecto oleaginoso entre los nervios de sus hojas, llegando a secarse estas manchas tomando un color pardo oscuro.

En jacintos y claveles, da lugar a un marchitamiento rápido de toda la planta; en otras especies, producen el secado de todos los brotes y ramitas jóvenes, así como la aparición de unos tumores o agallas en las raíces y pudriciones en la base de los tallos como en la Dieffabachia.

 

Propiedades de las bacterias

Las bacterias son los organismos más resistentes que existen en la Naturaleza en las condiciones del ambiente; las esporas de ciertas especies llegan a soportar temperaturas hasta 110-115 °C en medio seco y 95 0C en ambiente húmedo, y algunas de ellas resisten hasta valores muy bajos. La temperatura óptima de crecimiento está comprendida entre 20 y 35 °C

Normalmente necesitan aire para poder desarrollarse, llamándose entonces bacterias aerobias; si no lo necesitan se denominan anaerohias, y si pue­den vivir en presencia o ausencia de aire se les llama anaerobias faculta­tivas.

Los síntomas que pueden aparecer sobre las plantas son los tumores, el decaimiento y las necrosis secas, podredumbres y similares.

En cuanto a los tumores, hay que indicar que algunas bacterias provocan hiperplasia de las células seguida de hipertrofia y de distorsiones vasculares, como ejemplo cabe citar el Agrobacterium tumefaciens. que puede parasitar a más de 140 especies vegetales.

Conviene indicar que esta bacteria se muestra muy activa en suelos alcalinos y húmedos.

El tratamiento debe ser preventivo, procurando que el terreno esté desinfectado antes de efectuar la plantación y que tenga un buen drenaje. Las plantas afectadas deben quemarse.

Respecto al decaimiento, se advierte que son muchas las bacterias que pueden atacar a las partes aéreas de las plantas provocando la muerte de éstas. La bacteria se localiza frecuentemente en los tejidos vasculares, produciendo una obstrucción de los vasos y secretando toxinas que interfieren la presion osmotica y la permeabilidad celular.

La podredumbre de los órganos carnosos, bulbos, rizomas y base de los tallos, en la mayoría de los casos, es debida a las bacterias del género Erwinia. Esta enfermedad proviene casi siempre de unas condiciones de cultivo inadecuadas, con temperaturas bajas, humedad alta y abonados en exceso.

Su prevención se basa en reajustar las condiciones de cultivo y efectuar tratamientos periódicos con Zineb, Mancozeb y productos a base de cobre y sulfato de oxiquinoleina.

Cuidados de aplicación

Tanto los fungicidas orgánicos como los inorgánicos cuya acción no es sistémica, previenen, evitan y controlan perfectamente los hongos ectoparásitos, así como los endopa­rásitos antes de penetrar en el hospedante.

Pero hay que tener la preocupación de que todas las partes del vegetal estén protegidas por los mismos, ya que, al no tener acción sistémica, es suficiente un riego copioso sobre las hojas o simplemente la lluvia, para arrastrarlos, dejando a la planta sin protección alguna. De ahí que los tratamientos deban ser más frecuentes y haya que procurar mojar todas las hojas, ramas y tallos con el producto.

Los fungicidas no sistémicos son: azufre, oxicloruro de cobre, Zineb, Maneb, Captan, Thiran, Karatane, etc.

Los fungicidas sistémicos presentan la gran ventaja de que no pueden ser arrastrados, ya que se incorporan al torrente circulatorio de la planta y controlan perfectamente los hongos ectoparásitos y endoparásitos, incluso después de haber penetrado éstos en el interior de los tejidos. De ahí la gran ventaja que presentan estos fungicidas y el desarrollo que están adquiriendo.

Entre los sistémicos más utilizados están: Benlate, Bavistin, Pelt-44, Euparen, etc.

En los productos comerciales, ambos tipos de fungicidas se encuentran, en la mayor parte, formulados con otros aditivos en dosis diversas según los fabricantes, por lo que se deben seguir las instrucciones dadas por éstos en las etiquetas. Un aumento innecesario de la dosis puede ser motivo de fitotoxicidad y una disminución de la misma puede provocar su ineficacia.

En la aplicación debe procurarse que las máquinas utilizadas tengan una pulverización uniforme y que el tamaño de las gotas de agua sea lo menor posible, para cubrir toda la planta con el mínimo gasto de producto. Con la cantidad de éste que se vaya a utilizar se realiza una papilla en un vaso o recipiente pequeño, procurando que el contenido esté todo bien disuelto y no presente grumos.

En la máquina de pulverizar se pone la mitad del agua que se vaya a necesitar, se vierte la papilla y se añade el resto del agua. Los caldos así preparados no se deben guardar de un día para otro; de ahí que siempre se prepare sólo lo que se vaya a necesitar y, si sobra algo, se elimina.

Después de cada pulverización, la máquina se ha de lavar con agua limpia y abundante para impedir que queden restos de producto que vayan a deteriorarla o incluso que puedan ser arrastrados en la siguiente pulverización y ocasionen toxicidad en los vegetales.

Los tratamientos deberán efectuarse a primeras horas de la mañana o a últimas de la tarde, y jamás durante las horas de máximo calor, para evitar problemas de fototoxicidad con algunos de los productos.

Otro remedio que existe contra esta enfermedad es de arrancar las plantas enfermas y destruirlas con el fuego, tratamientos con Captan al 0,25% y sulfato de streptomicina suelen retardar la muerte e la planta.

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